sábado, 12 de junio de 2010

Generosa hasta en la muerte




Finalmente, tras casi 20 meses de lucha, el maldito cáncer ha podido con las ganas de vivir de Lourdes.
La han despedido -nosotros, su familia, no la despedimos, estará por siempre entre nosotros-, sus niños, decenas de amigos, de compañeros y compañeras, de conocidos y, ante ellos, tras la ceremonia religiosa, he querido rendirle un pequeño tributo pronunciando unas palabras.
Palabras dirigidas, no a la mujer a la que tanto he querido, sino a la persona a la que tanto he admirado.



He dicho que Lourdes ha sido una persona extraordinaria; comprometida, cariñosa y, sobre todo, generosa.
Comprometida con su trabajo, con su profesión, a los que dedicó mucho más tiempo del que tenía obligación de dedicar. He sido testigo de las tardes, cientos de tardes, que dedicó a elaborar material escolar, a preparar sus clases, a estudiar, a organizar y revitalizar la biblioteca del colegio, o a recorrer los Centros de Profesores de la región para transmitir sus conocimientos y experiencias.
Comprometida sindicalmente, como demostró durante el tiempo que dedicó a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT o a representar a sus compañeros de trabajo en el Comité de Empresa del colegio, al lado de Pepe González, su amigo del alma.
Comprometida con la gente más débil, con la más necesitada; algunos padres y madres presentes en el funeral son testigos de sus desvelos por algunos niños discapacitados, para ayudar a los cuales se especializó en el método Doman que, posteriormente aplicó a su trabajo con sus alumnos.
Cariñosa con todos los que la rodeaban; cariñosa con su madre, a quien adoraba; cariñosa con sus hermanas, con quienes, sin serlo, actuaba como hermana mayor, como confidente, como amiga; cariñosa con su hermano Luis; cariñosa con su ahijado Andrés por quien se desvivió durante casi veinte años; cariñosa con sus sobrinos; cariñosa con mis hijos, Isaac y Sara, de quien fue, -sin pretenderlo, sin intentar ocupar ningún espacio que no le correspondía-, una segunda madre; cariñosa con mis nietos, a los que ha querido como suyo (sus últimas sonrisas han sido dedicadas al más pequeño: Aitor) cariñosa con sus niños, con sus “bomboncitos” , en quienes volcó sus mejores esfuerzos y que le correspondieron, que le corresponden, con su cariño, con su imborrable recuerdo. Y cariñosa, enormemente cariñosa, conmigo, hasta el extremo de aceptar renunciar a la maternidad, cuando el instinto le llevó a intentar cambiar el pacto que habíamos contraído al respecto.
Pero si tuviera que utilizar una palabra para definir a Lourdes, creo que esta palabra sería la de generosa. Lourdes ha sido extraordinariamente generosa, posiblemente la persona más generosa que he conocido en mi vida;
Fue generosa en su trabajo, con sus compañeros, con su colegio.
Fue generosa con su familia, a la que dedicó tiempo y desvelos, cada vez que alguna dificultad aparecía en su entorno.
Fue generosa, enormemente generosa con los niños que han pasado por sus manos durante sus 25 años de trabajo en Guadalupe; generaciones de estos niños y niñas, hoy muchos de ellos hombres y mujeres o adolescentes, son testigos y, en cierta medida, frutos de esa generosidad que le llevó a ser su maestra en el colegio y fuera de él; a ser amiga y confidente de las madres, muchas de ellas amigas intimas como consecuencia del trato continuo y continuado en el tiempo.
Fue generosa conmigo, hasta el extremo de querer resolverme cuestiones materiales y afectivas cuando supo que se iba.,
Y ha sido generosa hasta en la muerte, decidiendo, cuando tuvo conocimiento de su enfermedad, donar todos los órganos de su cuerpo para intentar salvar o mejorar la vida de algunas personas. Lamentablemente, el maldito tumor que ha acabado con su vida, ha impedido que esta decisión se haya podido materializar.
He querido, con este elogio funerario, que sus compañeros, que sus alumnos, que sus madres, que sus amigos, no recuerden a la Lourdes que comenzó a morir el día que comprendió que no volvería a dar clases; quiero que, -igual que nosotros, su familia-, tengán el recuerdo imborrable de una mujer comprometida, cariñosa, generosa, de una mujer extraordinaria, cuyos restos, al igual que su memoria, han quedado unidos para siempre al colegio al que dedicó su vida.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Compromiso

Mañana miércoles, apenas dentro de unas horas, operan de nuevo a Lourdes. La maldita y temida “Recidiva tumoral”, es la causante de la operación y, sobre todo, del negro panorama que vislumbramos en el horizonte cercano. Los días transcurridos desde que la oncóloga me dio la desgraciada noticia han sido muy duros; la conclusión más inmediata es que uno no está preparado para esto; resulta terrible mirar a la cara a alguien que está condenada a muerte, y más terrible aun cuando ella lo sabe; faltan las palabras, solo queda mostrar cariño, afecto, intentar que el inevitable balance de su vida no deje atrás ninguno de los extraordinarios activos que ha acumulado durante su vida. A pesar de su miedo, de su tristeza, de su dolor, me sorprende su entereza, entereza que le sirve para intentar resolver cuestiones materiales de quienes seguiremos aquí cuando ella no esté. Sus manifestaciones de cariño hacia mí, hacia sus hermanas, hacia su madre, -a quien intenta mantener ajena la drama que los demás vivimos con ella-, hacia mis hijos, hacia nuestros nieto (también son suyos), son simplemente una muestra, quizás final, de su gran capacidad de amar, de su enorme generosidad.
En los últimos días parecía que el temor a salir del quirófano con alguna secuela que limitara su movilidad había dejado aparcado el miedo al futuro, que sabe limitado en el tiempo. Hace unas horas, su conversación telefónica con Marta, ha aclarado que no, que es ese su principal y casi único miedo, miedo que, como me ha manifestado en los últimos días, comparte con su preocupación por mí y por su deseo de que no abandone a su familia cuando ella falte. Le he prometido que no lo haré. Ahora, mientras duerme inquieta a mi lado en la habitación del hospital, en silencio, le he reiterado ese compromiso.

domingo, 17 de enero de 2010

Volver a la escuela

Esta mañana, Lourdes me ha anunciado, nos ha anunciado, que ha decidió volver a la escuela, que piensa que su lugar está allí, que esa es su vida, y que para el curso próximo se reincorporará al colegio.
Un vídeo “Desaprender la guerra” que ayer le envió Bego, ha sido el elemento que le ha hecho primero reflexionar y después tomar la decisión de pelear por conseguir ese objetivo de incorporarse al colegio, para seguir ayudando a sus niños a ser mejores personas. Es en su aula donde quiere aportar su granito de arena para ayudar a mejorar el mundo.
Las próximas semanas van a ser duras, vamos a enfrentarnos con la decisión de qué hacer, de si continuar el tratamiento de químio, el tratamiento que la mina física y anímicamente, o por el contrario hacer una apuesta, quizás más arriesgada, por ver si el organismo se recupera, si retornan las fuerzas que le faltan, sí, con ellas, retoma las ganas de vivir. Que no haya perdido todas las ilusiones, que saque fuerzas de flaqueza para luchar es importante, muy importante. A quienes estamos a su alrededor nos ayudará a enfrentarnos a esos duros momentos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Cárcel de papel

Conozco decenas de hombres y mujeres que han sido o son alcaldes y alcaldesas de ciudades y pueblos extremeños; de distintos partidos e ideologías, que con su mejor saber y entender han gobernado o gobiernan los Ayuntamientos extremeños, en nombre de sus convecinos. La inmensa mayoría de ellos y ellas son como los ciudadanos y ciudadanas a los que representan, gente honrada, trabajadora. La inmensa mayoría de ellos y ellas han antepuesto y anteponen los intereses generales a los propios.
El pasado 20-N (vaya casualidad) el Periódico Extremadura, con el que he coincidido muchas veces; que ha albergado muchas veces mis opiniones, ha cometido una injusticia con este colectivo al publicar en portada, como si fuesen delincuentes, las fotos de 12 de estas persona, debajo de las cuales aparecen los delitos, no por los que han sido condenados, ni tan siquiera imputados, sino, por los que, al parecer, son investigados.
Ya da lo mismo cual sea el resultado de esta investigación; ya da lo mismo que sean o no imputados; ya da lo mismo que sean o no condenados. Ese día, ellos, y con ellos el colectivo del que forman parte, han ingresado en la cárcel de papel. Flaco servicio a la presunción de inocencia a la que todos, incluidos los cargos públicos, tenemos derecho.
Soy consciente de que en España, en estos momentos hay un problema, un grave problemas, provocado por los cargos públicos que han sido imputados o condenados por casos de presunta o demostrada corrupción. Soy consciente de que esa situación constituye un cáncer para nuestro sistema democrático, que mina la confianza de los ciudadanos en los políticos y en la Política, y al que los Partidos Políticos no están aplicando el tratamiento adecuado. Pero esto no justifica, en mi opinión, que se abra una Causa General contra los políticos y, menos aun, contra los alcaldes y alcaldesas de esta región.

martes, 10 de noviembre de 2009

FACEBOOK

Estoy enganchado a Facebook. Hace un tiempo, un artículo en El País hizo que me acercara con curiosidad al fenómeno de las Redes Sociales y que me diera de alta en alguna de ellas; diez meses después tengo 126 “amig@s”, con algún@s de l@s cuales mantengo una relación fluida, y entro en mi perfil varias veces al día.
Si tuviera que definir esto de Facebook, diría que es como la Plaza Mayor de un gran pueblo, en el que la gente se saluda; unos se sientan a hablar; algunos se exhiben; otros se limitan a pasear y mirar a su alrededor. Entre mis amig@s l@s hay que cuentan diariamente lo que van a hacer, lo que hacen, su estado de ánimo, etc. Otr@s cuelgan enlaces de noticias, artículos, vídeos, hacen comentarios de distinta índole. Algun@s se limitan a comentar las entradas de los más activos. Los hay que no asoman nunca.
Mis amig@s provienen, mayoritariamente, de dos grupos: Uno tiene su origen en la gente más joven del PSOE y la UGT, muy activos, algún@s muy divertid@s, mientras que el otro tiene un origen más profesional, gente con la que me relaciono por mi actividad empresarial. Práctico la máxima de que “Los amig@s de mis amig@s son mis amig@s”, método que creo bastante extendido y que me ha proporcionado un número importante de mis contactos. Estos dos grupos se complementan con personas a las que conocía de circunstancias diversas y con las que he reanudado la relación gracias a la Red.
Teniendo en cuenta que con much@s de ell@s apenas tengo relación y que conservo un pudor considerable, no soy de los que cuentan lo que hacen, ni cuestiones muy personales, limitando mis aportaciones a colgar algún artículo o noticia que me parece interesante; comentar las aportaciones de mis amig@s y escribir algunas cosas en los Muros de la gente con las que tengo más relación. Dado que Facebook tiene otros instrumentos de comunicación: Mensajes, chat, etc., utilizo estos cuando quiero intercambiar información más personal con algún@ de mis amig@s.
Hay algunas leyendas urbanas en torno a las Redes Sociales. A mí me han contado una, relativa a dos de mis amig@s que han profundizado tanto en la comunicación virtual que se les ha quedado pequeña, y han necesitado continuarla en persona.
Hay otra realidad, que no es leyenda: El no mirar a la gente a la cara cuando se habla con ella, el no oír el tono de su voz, puede dar lugar a equívocos, engaños, desengaños; es uno de los peligros de estos nuevos y maravillosos instrumentos de relación social y personal en los que no me gustaría incurrir ni que incurrieran mis amig@s.

viernes, 10 de julio de 2009

Aitor

Con extraordinaria puntualidad, Aitor, primer vástago de mi hija Sara y de Victor, vino al mundo el 8 de julio. El parto largo y doloroso, como corresponde a una primeriza, aunque afortunadamente sin complicaciones. Finalmente, gracias a nuestra Mayte chica, pude estar donde quería: cerca de ellos, pero sin pisar terreno que no me correspondía. Guardo para mi dos imágenes de Sara; una cuando tras dos horas de dolor la trasladaban a la zona de paritorio donde la acompañó Victor. La segunda cuando en la puerta del paritorio, con su niño ya junto a ella, me buscó con la mirada entre el maremagnum de abuelos/as.
El comentario generalizado es que el niño es muy bonito, sin que las abuelas (el niño tiene tres) disputen parecidos difusos. Para mi lo importante es que tanto Sara como él están bien.
El padre, en uso de sus atribuciones, decidió llamarle Aitor. Es público y notorio que no me gusta el nombre, pero acato su decisión (que remedio). Ya veremos como le llamo.

miércoles, 8 de julio de 2009

Sara

Hace un montón de tiempo que no escribo nada. Las circunstancias que vivimos no me lo permiten.
Sin embargo, ahora, a la 1:10 de la madrugada del miércoles 8 de julio, solo puedo lanzar al ciberespacio mi sentimiento: Sara con contracciones, dice que sin dolor, cada seis minutos y yo llorando por no poder estar con ella (Ya se que, aunque pudiera tampoco debería, pero, que le vamos a hacer, es mi niña)