
Mal que le pese a su padre, si algún día Olivia tiene que tomar posesión de algún cargo público, lo hará prometiendo cumplir sus funciones “… con lealtad a la Reina…” de la misma forma que hoy (con lealtad al Rey) lo han hecho Bibi Aido o Carme Chacón, las dos integrantes del nuevo Gobierno de Zapatero que, de forma más contundente, representan el imparable cambio que se produce en España, en el que el acceso de la mujer joven a puestos hace poco impensables es la muestra más representativa.
Hoy, que conmemoramos el 77 aniversario del advenimiento de la II República, creo no equivocarme si afirmo que el siglo casi recién comenzado no verá la instauración de la III.
Y ello es así porque entre las prioridades vitales de quienes están llamados a protagonizar el futuro a corto (la generación del padre de Olivia) y a medio plazo (la generación de Olivia) no se encuentra la forma que adopte el Estado español. (Para que hablar del largo plazo si no lo veré).
Hoy, que conmemoramos el 77 aniversario del advenimiento de la II República, creo no equivocarme si afirmo que el siglo casi recién comenzado no verá la instauración de la III.
Y ello es así porque entre las prioridades vitales de quienes están llamados a protagonizar el futuro a corto (la generación del padre de Olivia) y a medio plazo (la generación de Olivia) no se encuentra la forma que adopte el Estado español. (Para que hablar del largo plazo si no lo veré).
El 8 de octubre de 1.986, el Presidente de la Junta de Extremadura y su Consejo de Gobierno entregaron la primera Medalla de Extremadura al Rey Juan Carlos. Mientras esperábamos la presencia del Monarca, nos juramentamos para no inclinar la cabeza ante el Jefe del Estado; y puede observarse, en las fotos que testimonian el acto, como mantuvimos la cabeza erguida, mirando a los ojos del Borbón. Fue nuestra pequeña venganza, que celebramos posteriormente ante un esplendido cocido en el Restaurante Lhardy.
